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Tipos de residuos
Un residuo es cualquier sustancia u objeto que la persona que lo posea deseche o tenga la intención o la obligación de desechar.
Última actualización: 05/10/2026
Responsabilidad en la producción
Uno de los factores que mayor repercusión tiene en la generación de residuos es la forma en que los productos están fabricados.
Si quien los fabrica decide poner sus productos en gran cantidad de envases coloridos o fabricar productos poco duraderos o difíciles de recuperar para su valorización, debe asumir el impacto que estas decisiones generan en el planeta. Esto se hace efectivo a través de la responsabilidad ampliada del productor.
Clasificación
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Aceites de cocina
Es el aceite vegetal (girasol, oliva, etc.) que queda tras freír o cocinar alimentos en hogares, bares, restaurantes y comercios. Se considera un residuo doméstico o comercial y no debe verterse por el fregadero ni el inodoro. Su valor como recurso: correctamente recogido, se recicla para fabricar biodiésel, jabones, lubricantes y otros productos, de modo que pasa de ser un residuo contaminante a una materia prima útil
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Aceites industriales
Es el aceite mineral o sintético de lubricación que ha perdido sus propiedades tras su uso en maquinaria, vehículos y procesos industriales (aceites de motor, hidráulicos, de transmisión, de engranajes, de turbinas, etc.). Se considera un residuo peligroso, por lo que su gestión está sometida a una normativa estricta. Su valor como recurso: mediante regeneración se transforma en aceite base para fabricar nuevos lubricantes, y en menor medida se aprovecha como combustible en valorización energética. La regeneración es la opción prioritaria porque reduce la dependencia de petróleo virgen.
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Aparatos eléctricos y electrónicos
Son los aparatos que funcionan con corriente eléctrica o campos electromagnéticos y que, al terminar su vida útil, pasan a ser residuo: electrodomésticos, ordenadores, teléfonos móviles, televisores, herramientas eléctricas, luminarias, juguetes electrónicos, etc. Incluyen también sus pilas, baterías y componentes. Según el aparato, pueden ser residuos domésticos o profesionales, y algunos se consideran peligrosos. Su valor como recurso: tras la recogida, se descontaminan, se desmontan y se recuperan metales, plásticos y vidrio para fabricar nuevos productos. Antes de llegar al reciclaje, la prioridad es la reutilización y la reparación, que alargan la vida del aparato.
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Biorresiduos
Son los residuos biodegradables de origen vegetal o animal: restos de comida y cocina de hogares, restaurantes, comercios y comedores, residuos de jardín y poda, y los procedentes de la industria alimentaria y de mercados. Se generan en grandes cantidades y suponen cerca de la mitad de la bolsa de basura doméstica. Su valor como recurso: mediante compostaje se obtiene compost, un abono natural que mejora el suelo, y mediante digestión anaerobia se produce biogás y digestato. Cerrar el ciclo de la materia orgánica reduce emisiones y la dependencia de fertilizantes químicos.
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Construcción y demolición
Son los residuos generados en obras de construcción, demolición, reforma y excavación: hormigón, ladrillos, cerámicos, tierras y piedras, asfalto, madera, metales, vidrio, yesos y plásticos. Constituyen uno de los flujos de residuos más voluminosos. La mayor parte son inertes, pero pueden incluir fracciones peligrosas como amianto, restos de pinturas, disolventes o aislantes contaminados. Su valor como recurso: tras su tratamiento en planta, se obtienen áridos reciclados que se emplean en rellenos, bases de carreteras y hormigones, además de metales, madera y otros materiales recuperables. La prioridad es reducir el residuo en origen y reutilizar materiales en la propia obra.
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Envases ligeros
Son los envases de plástico, los envases metálicos (latas de bebidas y conservas, aerosoles no peligrosos, bandejas de aluminio) y los briks que se depositan en el contenedor amarillo: botellas, botes, bolsas, tarros, tapas y tapones, bandejas de poliestireno, etc. Se generan sobre todo en los hogares y son el flujo de envases más habitual en la recogida selectiva. Su valor como recurso: tras su recogida, se clasifican en planta por material y se reciclan para fabricar nuevos envases, tuberías, mobiliario urbano, textiles, bolsas y piezas metálicas. Antes del reciclaje, la prioridad es reducir y reutilizar, evitando envases innecesarios.
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Envases de productos fitosanitarios
Son los envases vacíos que han contenido productos fitosanitarios (herbicidas, insecticidas, fungicidas y otros plaguicidas de uso agrícola): bidones, botes, bolsas, sacos y garrafas de plástico, metal o papel. Se generan principalmente en explotaciones agrícolas, ganaderas y forestales, y en empresas de aplicación de tratamientos. Al conservar restos de producto, se consideran residuos peligrosos. Su valor como recurso: los envases correctamente enjuagados y recogidos se valorizan, reciclándose en nuevos productos plásticos de uso no alimentario (tuberías, palés, contenedores) o aprovechándose como combustible en valorización energética. La prioridad es reducir el uso de fitosanitarios y ajustar las compras a las necesidades reales.
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Lodos de depuracion de aguas residuales
Son los residuos semisólidos que se generan en las estaciones depuradoras (EDAR) al tratar las aguas residuales urbanas e industriales. Están formados por agua, materia orgánica, nutrientes (nitrógeno y fósforo) y microorganismos, y pueden contener metales pesados, patógenos y contaminantes emergentes (microplásticos, restos de fármacos). Su composición depende del origen del agua tratada, y los lodos de procedencia industrial pueden requerir un tratamiento específico. Su valor como recurso: la digestión anaerobia produce biogás, que puede usarse para generar energía en la propia depuradora. Una vez estabilizados, los lodos pueden aplicarse como enmienda orgánica en agricultura, aportando materia orgánica y nutrientes, o utilizarse para elaborar compost. La prioridad es reducir su producción y garantizar que su calidad permita aprovecharlos de forma segura.
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Medicamentos
Son los medicamentos caducados, sobrantes o no utilizados, junto con sus envases, que se generan sobre todo en los hogares: comprimidos, jarabes, pomadas, inyectables, parches, etc. Los envases y restos de medicamentos de uso humano y veterinario pueden contener principios activos, por lo que requieren una gestión específica. En el ámbito sanitario y veterinario profesional, algunos se consideran residuos peligrosos (citotóxicos, por ejemplo). Su valor como recurso: tras su recogida a través de SIGRE, se separan los envases de los restos de medicamento: los materiales (plástico, vidrio, cartón, metales) se reciclan, mientras que los restos de medicamento se tratan o se aprovechan como combustible en valorización energética. La prioridad es evitar el exceso de medicamentos, ajustando las compras a las necesidades reales.
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Neumáticos
Son los neumáticos de vehículos (turismos, camiones, autobuses, motocicletas, maquinaria agrícola e industrial, bicicletas) que han llegado al final de su vida útil o que se retiran por desgaste, daños o sustitución. Se generan sobre todo en talleres, concesionarios, desguaces y flotas de transporte. Están formados por caucho natural y sintético, acero, fibras textiles y aditivos, y no se consideran residuos peligrosos, aunque requieren una gestión específica. Su valor como recurso: tras su recogida, se priorizan la preparación para la reutilización y el recauchutado. Los neumáticos no reutilizables se trituran para obtener caucho granulado, acero y fibras, que se emplean en suelos deportivos y de juegos infantiles, pavimentos asfálticos, aislantes y mobiliario urbano. En menor medida se aprovechan como combustible en valorización energética (por ejemplo, en cementeras).
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Papel y cartón
Son los residuos de papel y cartón procedentes de envases (cajas, bolsas de papel, briks no incluidos), periódicos, revistas, folletos, papel de oficina, libros y embalajes de transporte. Se generan en hogare Su valor como recurso: tras su recogida, se clasifica y se empaca para fabricar papel y cartón reciclado, que sustituye a la fibra virgen y reduce el consumo de agua, energía y madera. Las fibras pueden reciclarse varias veces, aunque pierden calidad en cada ciclo. La prioridad es reducir el consumo y reutilizar embalajes antes de reciclar.s, comercios, oficinas, imprentas, industria y grandes superficies. Es uno de los flujos con mayor tasa de recogida selectiva y reciclaje.
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Peligrosos
Son los residuos que presentan una o varias características de peligrosidad (explosivos, inflamables, corrosivos, tóxicos, nocivos, irritantes, carcinógenos, ecotóxicos, infecciosos, etc.) y que figuran como tales en la Lista Europea de Residuos o se clasifican así tras su caracterización. Se generan en la industria, la agricultura, los talleres, los centros sanitarios, los laboratorios y también en los hogares, en menor cantidad: aceites usados, disolventes, pinturas, pilas y baterías, fitosanitarios, tubos fluorescentes, aerosoles, amianto, residuos sanitarios o lodos contaminados. Su valor como recurso: muchos pueden recuperarse tras un tratamiento adecuado (regeneración de aceites y disolventes, recuperación de metales de baterías, reciclaje de fluorescentes). Los que no pueden aprovecharse se neutralizan, estabilizan o se depositan en vertederos específicos. La prioridad es prevenir su generación, sustituyendo las sustancias peligrosas por alternativas menos nocivas.
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Pilas y acumuladores
Son las pilas (de un solo uso), los acumuladores (recargables) y las baterías que han llegado al final de su vida útil. Se distinguen tres grandes grupos: portátiles (pilas de botón, alcalinas, de móviles, ordenadores o herramientas), de automoción (baterías de plomo-ácido de arranque) e industriales (de maquinaria, sistemas de almacenamiento y vehículos eléctricos). Contienen metales como plomo, cadmio, mercurio, níquel, litio y cobalto, por lo que muchas se consideran residuos peligrosos, y se generan en hogares, talleres, comercios e industrias. Su valor como recurso: tras su recogida a través de los sistemas colectivos de responsabilidad ampliada del productor, se clasifican y se recuperan metales (plomo, zinc, manganeso, níquel, cobalto, litio) para fabricar nuevos productos, incluidas nuevas baterías. La prioridad es reducir su consumo, optar por modelos recargables y reutilizar las baterías cuando conserven capacidad (segunda vida).
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Sanitarios
Son los residuos generados en centros sanitarios y en actividades relacionadas con la atención a la salud humana y animal: hospitales, centros de salud, clínicas, laboratorios, consultas veterinarias, residencias, centros de estética (tatuajes, piercing) y también, en menor medida, domicilios con pacientes en tratamiento. Su valor como recurso: tras su desinfección o esterilización, los residuos del grupo III pueden gestionarse como residuos urbanos, y se recuperan materiales (plásticos, metales) o se aprovechan energéticamente. Los residuos asimilables a urbanos del grupo I siguen las vías normales de reciclaje. La prioridad es la prevención, reduciendo el uso de material desechable cuando sea posible y segregando correctamente para que solo se trate como residuo de riesgo lo que realmente lo es.
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Textil y calzado
Son las prendas de vestir, la ropa de hogar (sábanas, toallas, cortinas, mantas), los complementos (bolsos, cinturones) y el calzado que se desechan por desgaste, cambio de moda, tallas o roturas. Se generan sobre todo en los hogares, y también en comercios, industria textil, hostelería y centros sanitarios. Están hechos de fibras naturales (algodón, lana), sintéticas (poliéster, nailon) y mezclas, con cremallSu valor como recurso: tras su recogida, se clasifican: la mayor parte de la ropa en buen estado se reutiliza y se vende en tiendas de segunda mano, con inserción laboral de personas en riesgo de exclusión. Lo no reutilizable se recicla en trapos industriales, aislantes, rellenos y fibras recicladas, o se aprovecha como combustible. La prioridad es reducir el consumo, reparar y reutilizar las prendas, e intercambiarlas o donarlas.eras, botones, suelas y adhesivos que dificultan su reciclaje. No son residuos peligrosos, salvo los contaminados con sustancias peligrosas.
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Vehículos
Son los vehículos (turismos, furgonetas, camiones, motocicletas, autobuses y otros) que su propietario decide desechar, o que quedan fuera de uso por avería, accidente, antigüedad o abandono. Se generan en hogares, empresas, flotas de transporte y talleres. Un vehículo contiene metales (acero, aluminio, cobre), plásticos, vidrio, caucho y componentes electrónicos, junto con fluidos y piezas peligrosas: aceites, combustibles, líquido de frenos y refrigerante, baterías, filtros, airbags y gases del aire acondicionado. Su valor como recurso: tras la descontaminación, se desmontan las piezas reutilizables, que se venden como recambios de segunda mano, y el resto se tritura para recuperar metales ferrosos y no ferrosos. La normativa fija objetivos de reutilización, reciclaje y valorización muy elevados (95 % en peso y 85 % de reciclaje y reutilización). La prioridad es alargar la vida útil del vehículo mediante el mantenimiento y la reparación, así como diseñar vehículos más fáciles de reciclar.
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Vidrio
Son los residuos de vidrio procedentes sobre todo de envases: botellas, frascos y tarros de bebidas, conservas, alimentos, perfumería y cosmética. Se generan en hogares y, en gran cantidad, en el canal HORECA (hostelería, restauración y catering). Quedan fuera del contenedor verde otros vidrios que no son envases, como espejos, vidSu valor como recurso: el vidrio puede reciclarse indefinidamente sin perder calidad. Tras su recogida, se limpia, se tritura y se funde en la fabricación de nuevos envases, lo que ahorra materias primas (arena, sosa, caliza), energía y emisiones de CO₂. La prioridad es la reducción y la reutilización de envases antes del reciclaje.rio plano de ventanas, bombillas, cristalería de cocina o cerámica, que tienen una composición distinta. El vidrio no es un residuo peligroso.
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