Envases de productos fitosanitarios

13/06/2019

  • Dirección General de Cambio Climático y Educación Ambiental
  • Gestión de residuos
Los productos fitosanitarios son los que se destinan a combatir las posibles enfermedades y plagas que afectan a los cultivos. Normativa, prevención y gestión.

Los productos fitosanitarios son los que se destinan a combatir las posibles enfermedades y plagas que afectan a los cultivos. Los envases de productos fitosanitarios son un tipo de envase que cuenta con regulación específica a través del Real Decreto 1416/2001, de 14 de diciembre, sobre envases de productos fitosanitarios. Se trata de los recipientes de cartón y papel, metal y plástico de diferentes tipos que han estado en contacto directamente con cualquier producto fitosanitario.

Los residuos fitosanitarios son residuos peligrosos y, por lo tanto, de acuerdo a legislación vigente, también lo son los envases que los han contenido. Al tratarse de un residuo peligroso, es preciso llevar a cabo una gestión adecuada y deben tomarse todas las medidas posibles para evitar su vertido indiscriminado, que provocaría graves problemas ambientales.

Dentro de la planificación autonómica, los residuos de envases de productos fitosanitarios están incluidos en el Subprograma Residuos de Envases Fitosanitarios (del Programa de Responsabilidad Ampliada del Productor), página 122, del Plan GIRA 2018-2022.

Normativa

Prevención y gestión

Para prevenir la generación de este tipo de residuos son hay que ajustar las dosis de producto fitosanitario a las estrictamente necesarias y hacer un uso adecuado de este tipo de productos. También resulta conveniente emplear aquellos que presentan menor grado de peligrosidad.

Una vez generados los residuos de envases de productos fitosanitarios, la responsabilidad sobre su gestión recae sobre aquel que ha puesto el producto en el mercado, si bien puede cumplir sus obligaciones mediante un sistema integrado de gestión / sistema colectivo de responsabilidad ampliada. En concreto, la gestión es llevada a cabo por SIGFITO y los productores de los envases deben financiar su recuperación una vez que se convierten en residuos. La recogida de estos residuos es selectiva y además, con el objetivo de optimizar, dar un servicio integral y más completo y facilitar la labor de reciclar al agricultor, la misma red de recogida de los envases de residuos fitosanitarios se aprovecha para recoger otros residuos de envases agrarios (abonos, fertilizantes, semillas…). Los consumidores de productos fitosanitarios depositan de forma gratuita sus residuos en los puntos de recogida, que se ubican en los propios puntos de distribución de productos fitosanitarios y otros productos agrarios, en cooperativas agrícolas y otros centros agrarios, de donde pueden ser retirados bien de forma periódica, bien a demanda de los responsables de los puntos de recogida. La legislación vigente también recoge la posibilidad de gestionar este tipo de residuos a través de un sistema de depósito, devolución y retorno de los envases.

En la gestión de estos residuos se separan los distintos materiales que los componen (papel y cartón, plástico, metal…). Aquellos envases que permiten un lavado o enjuague se destinan mayormente al reciclado de sus materiales de igual modo que el resto de envases de iguales materiales. Aquellos en los que esta limpieza previa no es posible (es el caso del papel y cartón y las bolsas de plástico) se destinan fundamentalmente a valorización energética. Sólo una pequeña parte se destina, en última instancia, a la eliminación, normalmente por incineración.

Una buena práctica por parte del agricultor es lo denominado la aplicación de la técnica del triple enjuague, de forma que en el caso de envases que lo permitan, una vez vacío, se enjuaga el envase con agua tres veces antes de desecharlo, de forma que se aprovecha mejor el producto fitosanitario al mismo tiempo que disminuye la peligrosidad del residuo, lo que abarata también sus costes de gestión y disminuye el riesgo de intoxicaciones accidentales. Cuando sea posible, estos envases deben entregarse una vez secos. Otra buena práctica es la perforación del fondo una vez vacío, manteniendo intacta la etiqueta, de forma que el envase queda inutilizado para su reutilización, que en este caso por la peligrosidad de su contenido no resulta aconsejable.

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