Residuos de construcción y demolición

13/06/2019

  • Dirección General de Cambio Climático y Educación Ambiental
  • Gestión de residuos
Descripción y normativa relativas a estos residuos.

El Decreto 262/2006 del Gobierno de Aragón establece las siguientes definiciones:

Residuos de construcción y demolición (RCD): cualquier sustancia u objeto que, cumpliendo la definición de residuos establecida en la Ley 22/2011, de 28 de julio, de residuos y suelos contaminados, se genere en una obra de construcción o de demolición. No tienen esta consideración los excedentes de excavación constituidos por tierras y piedras no contaminadas, cuando sean reutilizados, sin transformación previa, en la misma obra en la que se generaron.

Escombros: los residuos sólidos generados en los procesos de construcción o demolición, con excepción de las tierras y piedras producidas como excedente de excavación y de los residuos peligrosos segregados que precisen de operaciones de desmontaje y gestión específicas.

Según su origen, los RCD se clasifican como:

  • Residuos y escombros procedentes de obras menores de construcción y reparación domiciliaria, considerados residuos domésticos, de competencia municipal, de acuerdo de a la Ley 22/2011, de 28 de julio, de residuos y suelos contaminados.
  • Residuos y escombros procedentes de obras mayores, cuya eliminación viene afectada por la declaración de servicio público de titularidad autonómica (enlace a Residuos/Servicios Públicos Autonómicos de Gestión de Residuos).

Dentro de la planificación autonómica los residuos de construcción y demolición están incluidos en el Programa de Residuos de Construcción y Demolición , página 160, del Plan GIRA 2018-2022.

Normativa

Prevención y gestión

Los RCD son mayoritariamente materiales minerales (tierra, hormigón, ladrillos, cerámicos) y el resto lo componen residuos de madera, metal, yesos, plásticos, etc. Algunos de los residuos que se generan en las obras de construcción y demolición con regulación específica, como es el caso de envases, aceites industriales, neumáticos al final de su vida útil, etc… deben ser separados de los otros RCD y ser gestionados de acuerdo a lo establecido en la legislación específica.

La mayor parte de RCD son residuos no peligrosos cuyo reciclaje no presenta problemas técnicos. En obras de construcción y demolición también pueden generarse una serie de residuos peligrosos que deben recogerse y tratarse por separado a través de gestores autorizados. Este es el caso de: aditivos del hormigón, adhesivos, emulsiones con alquitrán, materiales conteniendo amianto, madera tratada con fungicidas…

El correcto reciclaje de los RCD depende enormemente de la composición de los mismos. Por un lado, es fundamental la separación previa de los RCD peligrosos, y por otro, debe llevarse a cabo una buena clasificación por tipos de materiales, en especial, hormigón, cerámicos, vidrio, madera, metales, plástico, papel y cartón. Es preferible que esta clasificación se lleve a cabo en origen y cuando no sea posible, en plantas de clasificación.

Cada vez hay más aplicaciones para los productos derivados del reciclado de RCD, destacando el aumento progresivo de la producción y uso de áridos reciclados.

Puesto que los RCD procedentes de obras menores y los procedentes de obras mayores tienen características similares, la gestión final conjunta es la opción más eficaz. Una vez valorizadas todas las fracciones susceptibles de serlo, su eliminación se lleva a cabo en vertederos de residuos inertes o no peligrosos. Estos vertederos deben cumplir lo establecido en el Real Decreto 1481/2001, de 27 de diciembre, por el que se regula la eliminación de residuos mediante depósito en vertedero.

Was this content useful?