Residuos peligrosos

13/06/2019

  • Dirección General de Cambio Climático y Educación Ambiental
  • Gestión de residuos

Un residuo se considera peligroso cuando presenta unas determinadas características de peligrosidad para el medio ambiente o para el hombre.

Qué es un residuo peligroso

Un residuo se considera peligroso cuando presenta unas determinadas características de peligrosidad para el medio ambiente o para el hombre (explosivo, corrosivo, cancerígeno…) y, por tanto, es necesario someterlo a exigencias adicionales de control para evitar que pueda provocar daños a la salud o al medio ambiente, durante su producción y gestión. También se consideran residuos peligrosos los recipientes y envases que los hayan contenido.

De forma práctica, para determinar si un residuo ha de considerarse como peligroso o no peligroso, se utiliza la lista establecida de la Decisión de la Comisión 2000/532/CE, la conocida como lista LER (Lista Europea de Residuos). En esta lista los residuos peligrosos aparecen identificados mediante un asterisco.

La mayor cantidad de este tipo de residuos es de origen industrial, pero algunos de los de origen doméstico también pueden tener características de peligrosidad (pilas, restos de pinturas, productos de limpieza…).

La eliminación de residuos peligrosos está declarada servicio público de titularidad autonómica

Dentro de la planificación autonómica los residuos peligrosos están incluidos en el Programa de Residuos Peligrosos, página 184, del Plan de Gestión Integral de Residuos - GIRA 2018-2022.

Normativa

La legislación en materia de residuos peligrosos define de forma concreta todos los aspectos relativos a estos residuos. Entre otras cosas, concreta las características de peligrosidad que tiene que presentar el residuo para ser considerado como peligroso, la forma de establecer esas características en base a su composición y los métodos de ensayo para determinar la peligrosidad de los residuos si no se conoce su composición. La legislación también concreta condiciones específicas para el envasado, almacenaje y etiquetado de los residuos peligrosos.

Prevención y gestión

La prevención en la generación de residuos peligrosos se basa en la adopción de medidas tanto de reducción de la cantidad de residuos generados como de minimizar su peligrosidad. Se pueden llevar a cabo actuaciones para recuperar materias para su recirculación al proceso industrial o sustituir materiales y materias por otros que tengan menor peligrosidad. La legislación obliga a los grandes productores de residuos peligrosos (aquellos que generan como mínimo 10 toneladas de este tipo de residuos) a presentar anualmente a las Comunidades Autónomas un estudio de minimización de residuos peligrosos.

La producción y gestión de residuos peligrosos, debido a sus características especiales está sometida a requisitos adicionales. El productor o gestor de residuos peligrosos debe envasarlos y almacenarlos en condiciones adecuadas de higiene y seguridad durante un máximo de seis meses, sin mezclarlos o diluir con otros residuos, sustancias o materiales. Con el fin de que la manipulación de residuos peligrosos se lleve a cabo con la máxima seguridad, tanto de los operarios como del medio ambiente y de la salud humana, su etiquetado debe hacerse de acuerdo a las especificaciones establecidas en la legislación específica para este tipo de residuos.

Los residuos peligrosos generados se pueden reciclar para obtener materias primas para otros procesos, adecuarlos para su valorización energética y cuando nada de lo anterior es posible, hay que destinarlos a su eliminación por incineración o su depósito. En cualquier caso, suele ser habitual que independientemente de su destino, este tipo de residuos se sometan a un tratamiento previo para reducir sus niveles de toxicidad y peligrosidad, es lo que se denomina proceso de inertización. Este tratamiento, que en general puede ser físico, biológico o químico, será diferente para cada residuo peligroso.

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