Textil y calzado

13/06/2019

  • Dirección General de Cambio Climático y Educación Ambiental
  • Gestión de residuos
Los residuos de textil y calzado están incluidos en el Programa Residuos Domésticos y Comerciales. Normativa, prevención y gestión.

Los bajos precios de la ropa de vestir, el calzado y el textil del hogar, sumado a las modas, han provocado un aumento en la renovación de este tipo de productos, que muy frecuentemente se desechan en buen estado y por lo tanto se pueden reutilizar. Cuando no es así, estos residuos se pueden reciclar. Además del residuo textil generado por los ciudadanos, hay que tener en cuenta la cantidad de residuo de este tipo que genera la industria textil.

Dentro de la planificación autonómica, los residuos de textil y calzado están incluidos en el Programa Residuos Domésticos y Comerciales, página 56, del Plan GIRA 2018-2022.

Normativa

La Ley 22/2011, de 28 de julio, de residuos y suelos contaminados, en su art. 22 establece los objetivos específicos para la reutilización, reciclado y valorización. Antes de 2020, la cantidad de residuos domésticos y comerciales destinados a la preparación para la reutilización y el reciclado para las fracciones de papel, metales, vidrio, plástico, biorresiduos u otras fracciones reciclables deberá alcanzar, en conjunto, como mínimo el 50% en peso.

La Directiva (UE) 2018/851 que modifica sustancialmente la Directiva 2008/98/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 19 de noviembre de 2008 sobre los residuos, establece la obligación de recogida separada para los textiles a más tardar el 1 de enero de 2025.

Prevención y gestión

Como en cualquier otro tipo de residuos, prevenir la generación de residuos textiles y de calzado es prioritario frente a otro tipo de opciones de gestión. El primer paso para evitar que se generen este tipo de residuos es realizar un consumo y uso responsable (minimizar su compra, adquirir productos que no pasen de moda y duraderos, alargar la vida útil de la prenda siguiendo las indicaciones de lavado, planchado y tendido…).

Cuando el poseedor ya no necesita o quiere los productos textiles y calzado, la mejor alternativa es darles un segundo uso de forma directa, prestándolos o regalándolos a amigos y familiares, o donándolos. Si la prenda es inservible puede tener otros usos como trapos de cocina, trapos de limpieza, protección de bienes almacenados, etc.

Cuando no es posible darles un uso directo, los residuos textiles y calzado se deben gestionar de forma diferenciada a través de sistemas de recogida específicos (puntos limpios, contenedores, tiendas de ropa de segunda mano, entidades sin ánimo de lucro…) Esto permite un uso óptimo de los recursos y reducir la cantidad de residuos depositada en los vertederos. La ropa y otros textiles se debe lavar, plegar y depositar en bolsas cerradas. El calzado debe estar apareado, unido y dentro de una bolsa. Para un aprovechamiento óptimo, se debe tener cuidado de no incorporar otros residuos, especialmente aquellos que puedan estropear la ropa y el calzado.

Parte de los residuos recogidos pueden ser reintroducidos como ropa de segunda mano una vez acondicionados (selección, lavado, zurzido…). Ha de señalarse que esta actividad no sólo contribuye a reducir el impacto sobre el medio ambiente, sino que frecuentemente ha venido favoreciendo la creación de puestos de trabajo de reinserción socio-laboral, además de permitir distribuir ropa a sectores de la población y países que la necesitan. Cuando los residuos textiles no permiten su reutilización, se reciclan los materiales (para hacer trapos de uso industrial, fabricar material de insonorización, mantas…) y el resto no aprovechable se destina finalmente a incineración o depósito en vertedero.

Was this content useful?