Residuos. Vehículos

13/06/2019

  • Dirección General de Cambio Climático y Educación Ambiental
  • Gestión de residuos
Los vehículos se convierten en residuos cuando su poseedor los desecha. El titular del vehículo está obligado a entregarlo a un centro autorizado de tratamiento (CAT).

Los vehículos al final de su vida útil (VFU) son aquellos que se convierten en residuos cuando su poseedor los desecha. El titular del vehículo está obligado a entregarlo a un centro autorizado de tratamiento (CAT), que expide un certificado de destrucción. La entrega del vehículo puede hacerse directamente al CAT o a través de una instalación de recepción, como pueden ser los concesionarios.

En el concepto de VFU se incluyen todos los componentes y materiales que forman parte de los vehículos en el momento de convertirse en residuos, pero se excluyen aquellos que han sido generados durante la vida útil de los vehículos y no forman parte del mismo en el momento de su entrega al centro autorizado, tales como los neumáticos o los aceites usados que se producen en las operaciones de mantenimiento y reparación.

Dentro de la planificación autonómica, los vehículos al final de su vida útil están incluidos en el Subprograma de Vehículos al Final de su Vida Útil (del Programa de Responsabilidad Ampliada del Productor), página 135, del Plan GIRA 2018-2022.

Normativa

Prevención y gestión

Prevenir la generación de este tipo de residuos está íntimamente relacionado con su proceso de fabricación. Alargar la vida útil de los vehículos  podría ir en contra de la seguridad vial, pero sí que se puede minimizar la cantidad de residuos que se genera fomentando la reutilización de componentes. Para ello, los fabricantes de vehículos deben diseñar y fabricar los vehículos de manera que se facilite el desmontaje. También contribuye a una gestión más adecuada el diseñar los vehículos de forma que se minimice el empleo de sustancias peligrosas, se favorezca la descontaminación y la valorización de sus componentes e incluir materiales reciclados. Ha de señalarse que la actual legislación impone una serie de obligaciones a los fabricantes de coches para que desde su concepción sean menos contaminantes cuando lleguen al final de su vida útil.

Los vehículos al final de su vida útil es una de las fracciones de residuos afectados por la responsabilidad ampliada del productor, en virtud de la cual tanto los fabricantes como los importadores del producto deben asegurarse de que una vez sus productos pasan a ser residuos, tienen una correcta gestión ambiental.

Los principales agentes económicos de la cadena de tratamiento de los vehículos al final de su vida útil en España han constituido la asociación SIGRAUTO (Asociación Español para el Tratamiento Medioambiental de los Vehículos Fuera de Uso), que vela por que la gestión de estos residuos se haga de forma correcta. Esta asociación promueve la existencia de una red de instalaciones de centros autorizados de tratamiento en todo el territorio nacional para realizar la gestión de los VFU, gestión con coste cero para el usuario.

Todos los VFU que se producen deben gestionarse de forma adecuada. En primer lugar, al ser entregados a un CAT se descontaminan. Este proceso consiste en la retirada y extracción del vehículo de todos los líquidos y elementos peligrosos. A continuación, se separan las piezas y componentes que puedan ser reutilizadas para el mismo fin para el que fueron fabricadas, siendo ésta la forma más beneficiosa desde el punto de vista medioambiental para recuperar un material. Posteriormente, el vehículo una vez descontaminado y desmontado el vehículo, se envía a plantas fragmentadoras y de separación de materiales para la recuperación y reciclado de las distintas fracciones: metales férricos, no férricos, plásticos, neumáticos o vidrio. Finalmente, cada una de estas fracciones recuperadas se envían a gestores autorizados para su valorización material o energética.

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