El concurso, organizado en colaboración con el Grupo Piquer y el Instituto Aragonés de la Mujer (IAM), reunió a participantes, profesorado y familias en un acto de reconocimiento y reflexión, donde la palabra escrita se convirtió en herramienta de denuncia, conciencia y transformación social.
Los microrrelatos presentados destacaron por su profundidad emocional, su capacidad de síntesis y su mirada crítica hacia las distintas manifestaciones de la violencia contra las mujeres. A través de historias breves pero intensas, las personas jóvenes que presentaron sus relatos abordaron cuestiones como el control, la manipulación emocional, el silencio cómplice o la importancia de la red de apoyo.
Durante la entrega de premios se dio lectura al texto ganador y dos accesit, generando un ambiente de respeto y emoción compartida.
Cada relato reflejó no solo creatividad literaria, sino también una firme apuesta por relaciones basadas en el respeto, la igualdad y la libertad.
Esta iniciativa forma parte del compromiso conjunto de las entidades colaboradoras por impulsar acciones de sensibilización y prevención dirigidas y arropadas por la juventud, fomentando el pensamiento crítico y la implicación activa frente a cualquier forma de violencia.
Desde la organización queremos agradecer la implicación de todos los centros educativos participantes, del jurado y, especialmente, de cada joven que decidió alzar su voz a través de la escritura.
Porque cada palabra cuenta. Y cuando la juventud escribe contra la violencia, está sembrando igualdad.