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Instituto Aragonés del Agua

Instituto Aragonés del Agua

Uso eficiente del Agua - Buenas Prácticas

Carta Europea del Agua

Estrasburgo, 6 de mayo de 1968.


1. No hay vida sin agua. Es un tesoro indispensable para toda actividad humana.
2. Los recursos de agua dulce no son inagotables. Es necesario conservarlos, controlarlos y, siempre que sea posible, incrementarlos.
3. Contaminar el agua es dañar al hombre y a otras criaturas vivientes, las cuales dependen del agua.
4. La calidad del agua debe ser mantenida en unos niveles suficientes según los correspondientes usos, en particular debe ser la adecuada para que cumpla los estándar de salud pública.
5. Cuando el agua residual es devuelta al cauce, debe ser de tal forma que no impida usos posteriores.
6. El mantenimiento de una adecuada cubierta vegetal, preferiblemente bosque, es imperativo para la conservación de los recursos del agua.
7. Los recursos del agua deben ser inventariados.
8. La economía de los recursos del agua debe ser planificada por autoridades competentes.
9. La conservación del agua debe ser potenciada mediante investigación científica intensiva, entrenamiento de especialistas y con servicios de información pública.
10. El agua es una herencia común, valor tal que debe ser reconocido por todos. Cada cual tiene el deber de utilizar el agua tanto cuidadosamente como económicamente.
11. La administración de los recursos de agua debe estar fundamentada en las cuencas naturales más que en estructuras políticas o administrativas.
12. El agua no conoce fronteras; como fuente común requiere de la cooperación internacional.

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Estudio sobre la calidad de las aguas superficiales en Aragón

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Consumo Responsable

El agua es un recurso escaso y vulnerable. Su protección pasa por fomentar el ahorro, limitar y posteriormente suprimir los usos irracionales.

El consumo doméstico de agua es una parte pequeña, en torno al quince por ciento, del consumo total de agua. Pero la utilización del agua doméstica pone en marcha unas operaciones de captación, almacenamiento, potabilización y distribución que suponen un coste importante para todos. Además, la mayor parte del agua que consumimos en nuestras casas vuelve a los ríos dañada por el uso de detergentes y otros residuos contaminantes, lo que provoca un daño medioambiental y un coste de depuración.

Los hábitos de consumo ahorradores y las instalaciones eficientes en los hogares, edificios y empresas pueden disminuir en un cuarenta por ciento el consumo de agua potable y eliminar una buena parte de la contaminación que se vierte a las redes de saneamiento.

Sirvan de muestra dos ejemplos concretos: Un grifo que gotea puede perder hasta 2.000 litros de agua potable al año. La mala costumbre de confundir el inodoro con la papelera provoca un uso innecesario de agua, y que parte de la basura vaya a parar directamente al río.

Tres costumbres sencillas y al alcance de todos para ahorrar agua y contaminar menos son:

  • Utilizar la lavadora y el lavavajillas completamente llenos, con la temperatura más baja posible y la dosis justa de detergente.
  • No mantener abiertos los grifos innecesariamente al lavarse los dientes, afeitarse o fregar los platos.
  • No arrojar a los desagües sustancias que pueden ir al cubo de la basura: pañuelos de papel, colillas de cigarrillos, restos de comida, bastoncillos, preservativos, tampones y compresas.

Otras medidas que podemos tomar para practicar un consumo responsable son:

  • Reparar y mantener adecuadamente las griferías y saneamientos del hogar.
  • Al comprar electrodomésticos, grifos, sanitarios, elegir modelos ahorradores, con tecnología eficiente incorporada.
  • En las casas que tienen agua caliente central, poner contadores individuales supone ahorrar agua y energía.
  • El aceite de freír y el de las latas de conserva no debe ir a los desagües, porque es muy contaminante. Es mejor echarlos en un bote cerrado a la basura.
  • Regar el jardín o el huerto en las horas de menos sol disminuye las pérdidas de agua por evaporación.
  • Nunca hay que lavar el coche al lado de un río, para evitar que los detergentes se viertan directamente al agua. Lavar el coche con manguera gasta unos 500 litros; con cubo y esponja unos 50 litros; en un túnel de lavado 35 litros.
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